• Atracones y bulimia

    by  • May 19, 2014 • dietas • 0 Comments

    Esos episodios suelen ir precedidos o acompañados de esfuerzos para regular el peso a través de dietas hipocalóricas,como nos cuentan en quemando y gozando  lo que suele derivar en continuas fluctuaciones de peso. Las personas que sufren este trastorno suelen esconderse o procuran esperar a quedarse a solas para satisfacer su voracidad, dándose un atracón, tras lo cual suele embargarles un profundo sentimiento de culpa o de desagrado consigo mismas teniendo esto un impacto muscular. Todo ello las hace conscientes de que su conducta a la hora de comer no es muy normal. Este trastorno tiene de nuevo una estrecha relación con la obesidad y, cómo no, con las dietas hipocalóricas restrictivas. De hecho, la mayor parte de las personas que manifiestan este problema, en torno a un 70 por 100, son obesas, aunque al menos un  20 por 100 de las personas que padecen este trastorno alimentario tienen un peso normal. Además, entre un 20 y un 46 por 100 de las personas obesas que se someten a dietas para perder peso manifiestan episodios de esta sobreingesta compulsiva.

    como perder peso
    La resolución de este desequilibrio alimentario pasa inexcusablemente, al igual que todos los casos que hemos visto en este apartado, por normalizar las pautas de ingesta que nos sugiere quemando y gozando a la hora de perder peso, tal como veremos en el siguiente capítulo.

    La bulimia
    La restricción alimentaria también está detrás de uno de los trastornos alimentarios más graves, como es la bulimia. Este problema puede llegar a afectar hasta a un 4 por 100 de la población joven, si bien es difícil conocer la prevalencia exacta dado que este trastornojio es visible y tiende a ocultarse. Básicamente, se trata de una alteración que se caracteriza por la presencia recurrente de atracones que van seguidos por su purga a través del vómito. Pero la bulimia también la padecen personas de mayor edad, y no sólo mujeres.

    El atracón bulímico suele ser la consecuencia natural de la violación de una restricción alimentaria impuesta por la persona con objeto de perder peso y tiene incluso un impacto muscular. Como esta privación no puede mantenerse indefinidamente, suele acabar en una comilona que provoca un intenso sentimiento de culpa y que desemboca, habitualmente, en el inicio de algún tipo de maniobra para purgarse. La purga, generalmente a través del vómito, es vivida como una forma de alivio de ansiedad porque con ello se expulsa toda la contaminación de calorías que conducirían al incremento de peso al no conocer quemando y gozando. Por todo ello, se está reforzando el vómito y se incrementa la probabilidad de que en el futuro se recurra a él para seguir aliviando la ansiedad que provoca el atracón . Atracón y vómito se transforman en dos conductas que, lejos de ser desagradables, como ocurre para el espectador del problema, adquieren cuando menos un valor positivo para la persona con un trastorno bulímico. De hecho, algunas personas que han sufrido bulimia comentan, tiempo después de haber superado la enfermedad, que «les apetece» volver a darse un atracón para poder vomitar.

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